Un buen día, los Guácatela iban caminando por la avenida Reino de las Moneras, en donde se acababa de construir un moderno condominio, llamado Lo Barato, que quedaba ubicado en los faldeos de la cuesta Caro. Recién se había vendido la primera casa. Ésta fue comprada por la preciosa familia Cardinal, con la intención de escapar del ruido y de la contaminación de la ciudad. Pobres, no sabían lo que les esperaba.
Los Guácatela, en vez de pagar por una vivienda, decidieron instalarse sin permiso en la Casa Piloto, que es la que el dueño del condominio, don Destala Plata, exhibía como muestra. Por eso ya tenía todos los muebles necesarios: camas, sillones, una mesa, un refrigerador y hasta un televisor con muchas pulgadas.
Por suerte, la casa era de dos pisos, porque al poco tiempo, los Guácatela llenaron de basura la planta baja, y entrar o salir por la puerta pasó a ser imposible.
Ingeniosamente, pusieron una escala por fuera que llegaba a la ventana de su dormitorio, y así solucionaron el inconveniente. |