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Es muy curioso esto de que los papás usen al reino animal para pelear. Yo nunca he oído que se digan, por ejemplo: ¡Vegetal, vegetal! o ¡Mineral, mineral!
Personalmente, yo prefiero ser animal que ser piedra.
Al igual que todos los demás animales, los papás necesitan muchos cuidados, pero por sobre todo, cariño. Si no, se ponen tristes y andan con los ojos brillantes y el trasero caído. Cuando eso les pasa, dicen que «están deprimidos». También necesitan una buena disciplina, si no, se ponen feroces y hasta gruñen. No sé si muerdan, pero me da miedo tratar de averiguarlo. A eso le llaman «estar estresado». En resumen, lo importante es tenerles reglas claras, para que sepan quién tiene el poder, es decir tú. Si no, muy pronto se ponen desobedientes y mandones. ¿Quieres hacer, todo el tiempo, lo que ellos dicen? Claro que no. ¿Quieres que se porten bien y hagan lo que tú quieres? ¡Claro que sí! Entonces hay que partir por conocerlos muy bien. Investigar sus hábitos y mañas.
©2009, del texto:
Mauricio Paredes
© 2009, de las ilustraciones:
Verónica Laymuns