Después de días tan agotadores como este, Bartolo llegaba a su casa todo desastrado y bastante sucio, lo cual a su mamá no le parecía muy bien. Pero esto no le importaba demasiado, porque sabía que si alguna vez llegaba todo impecable y ordenado su mamá se soprendería tanto que incluso podría llegar a tener un ataque; y como Bartolo la quería mucho, se preocupaba de andar siempre desarreglado para asegurarle una excelente salud.
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¡La cama mágica de Bartolo!
¿Cómo consigo el libro?