¡Ay, cuánto me quiero!
Mi papá lo pasa bien trabajando para
comprar mi comida, mi ropa y mis
juguetes. Si no fuera por mí, no
tendría para qué ir a la oficina y se quedaría aburrido en la casa. Por eso me preocupo de comer toda mi comida aunque no me guste tanto, de ponerme mucha ropa aunque me dé calor, y de jugar con todos mis juguetes al mismo tiempo. ¡Qué buen hijo soy! Reconozco que los consiento demasiado, pero no puedo evitarlo, soy tan tierno.
Antes que yo naciera, mi mamá me tuvo dentro de ella durante nueve meses. ¡Qué afortunada! Fue la primera en conocerme. Desde entonces la he dejado ser mi mamá día y noche.
Ella y mi papá me quieren mucho.
Les encuentro toda la razón, ya
que soy adorable. Son personas
muy inteligentes.
Volver
¡Compra mi libro!
MIS PAPÁS