| ¡Ay, cuánto me quiero! |
| Hoy en la mañana me dediqué a dibujar en mi jardín. Hice un retrato de mí mismo. Lo pinté con todos mis lápices de colores. Me quedó tan lindo que tuve que felicitarme y me di un abrazo. Estaba haciéndome cariño cuando vi que una niña me miraba desde el jardín de al lado. Se había asomado por sobre la muralla. Me dijo: —Yo también tengo un amigo imaginario. Le contesté: —¿Qué es eso de amigo imaginario? Entonces esa niña me dijo: |
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| ESA NIÑA |
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